Ansiedad-estado y variables sociodemográficas en
futbolistas juveniles colombianos durante competencia
*

Anxiety & State and Sociodemographic Variables in
Youth Colombian Footballers During Competition

Héctor Haney Aguirre-Loaiza** 1, Santiago Ramos Bermúdez2

1 Universidad de Manizales, Colombia

2 Universidad de Caldas, Colombia

* Artículo de investigación. Grupo de Investigación Cumanday Actividad Física y Deporte y Grupo de Psicología Clínica y Procesos de Salud.

Recibido: 1 de marzo de 2011 Revisado: 22 de abril de 2011 Aceptado: 30 de julio de 2011



Resumen

Con el objetivo de evaluar la ansiedad-estado en relación con variables sociodemográficas en el periodo competitivo, fueron evaluados los jugadores participantes en la fase semifinal del Campeonato Nacional Juvenil de Fútbol (n=93) realizado en Manizales en agosto de 2009. Fue utilizado el test IDARE (STAI) de Spielberger et ál. (1970). La edad cronológica media de los participantes fue 17,4±20,0 años. Los resultados del IDARE fueron relacionados con variables sociodemográficas y del rendimiento deportivo como posición de juego, edad cronológica y deportiva, estrato socio-económico, escolaridad y lugar de nacimiento. Se encontró que los defensas, del equipo del Valle del Cauca, los jugadores de más alto estrato socioeconómico (5-6) y los de menor edad deportiva experimentaron mayores niveles de ansiedad; mientras que en función de escolaridad, lugar de procedencia (capital vs. provincia) y edad cronológica no se encontraron diferencias significativas.

Palabras clave: adolescencia, ansiedad, ansiedad-estado, fútbol, psicología del deporte.



Abstract

In order to assess the anxiety state in relation to sociodemographical variables during competitions, players competing in the semifinals of the National Youth Football Championships (n = 93) held in Manizales in August 2009 were evaluated. The test used was Spielberger et ál.'s STAI (IDARE) (1970). The average age of participants was 17,4±2,0 years. The results of STAI were related to sociodemographic variables and athletic performance such as playing position, chronological age and sport, socio-economic strata, education and place of birth. It was found that the defenses, in the team of Valle del Cauca, the higher socioeconomic players (5-6) and the youngest athletes experienced higher levels of anxiety, while according to education, place of origin (capital vs. province) and chronological age differences were not significant.

Keywords: adolescence, anxiety, state anxiety, football, sport psychology.



Introducción

Algunos investigadores han realizado estudios del constructo de la ansiedad con antecedentes en los distintos campos de aplicación psicológica (Navarro, Amar & González, 1995); abordándose desde el área clínica, social, educativa, forense, organizacional, de la salud, entre otras; en tanto, en el área de la piscología del deporte y del ejercicio físico ha cobrado valioso interés en su objeto de estudio evidenciado en diversos tratados científicos.

En la psicología del deporte, la ansiedad puede ser asumida desde dos posturas. La primera perspectiva, como intervención en la promoción y beneficios de la salud, además de los procesos en contextos de cotidianidad de la vida humana. Investigaciones recientes confirman la relación del ejercicio físico con el bienestar psicológico (Jiménez, Martínez, Miró & Sánchez, 2008); así mismo, con la mejora de la autoestima, de la imagen corporal y el auto-concepto (Moreno-Murcia, Cervello-Gimeno & Moreno, 2008). Una revisión teórica ejecutada por Ramírez, Vinaccia y Suárez (2004) describe una evidencia de distintos y amplios estudios científicos sobre determinados factores y la influencia positiva de la práctica físico-deportiva, a partir de cambios funcionales en esferas bio-psico-sociales del ser humano, tales como el mejoramiento de estados emocionales; disminución de ansiedad, depresión y de estrés, mejora en capacidades cognitivas, e intelectuales; facilitación de aspectos socializadores, entre otros.

En variables dadas por la ansiedad se ha considerado seriamente al ejercicio físico sistematizado como una potente alternativa terapéutica en la disminución de niveles de ansiedad (Akandere & Tekin, 2005), se ha observado la disminución de ansiedad en general o ansiedad-rasgo en estudiantes universitarios a través de un programa de ejercicio físico durante un periodo de 12 semanas (Gutiérrez-Calvo et ál, 1997). En otra población similar, de deportistas universitarios, Hale, Koch y Raglin (2002) encontraron que las prácticas físico-deportivas lograron un esperado efecto benéfico en la reducción de los niveles de ansiedad mediante ejercicios aeróbicos (trotar y bicicleta ergométrica) con una duración total de 60 minutos; en esta misma dirección, dichos hallazgos también fueron previamente manifestados por otras investigaciones (Raglin, Turner & Eksten, 1993; Garvín, Koltyn & Morgan, 1997).

Inclusive con capacidades condicionales como la fuerza, se ha conseguido la redirección de manera positiva de los síntomas ansiosos (Gutiérrez, Estévez, García, & Hernández, 1997). En relación con la depresión, Dunn, Trivedi, Kampert, Clark, y Chambliss, (2005) observaron que a través del ejercicio físico se disminuye el trastorno depresivo leve y moderado. Es claro y soportado por la amplia literatura científica, que los efectos descritos del ejercicio físico afecta los elementos de la salud mental.

La segunda postura, entendida como patológica, o al menos en la cual la práctica deportiva es desencadenadora de altos niveles de ansiedad que se enmarcan dentro de las alteraciones orgánicas y psíquicas. En tal sentido, y principalmente en lo que se refiere a lo psicológico se ha notado una afectación y consecuencias hacia la ejecución deportiva, como vulnerabilidad de lesiones, pensamientos confusos, disminución del rendimiento deportivo, entre otras (Thomas, 1982; Landers & Boutcher, 199; Gutiérrez, Estévez, García & Hernández, 1997; Thomas, Maynard & Hanton, 2004; Estrada & Pérez, 2008; Cervantes, Rodas & Capdevila, 2009). Por ejemplo, se destacan algunos estudios (Olmedilla, García y Martínez, 2006; Abenza, Olmedilla y Ortega, 2010; Ivarsson y Johnson, 2009) en los que se concluyó que futbolistas que están o estuvieron lesionados tenían un nivel significativamente más elevado de ansiedad rasgo y ansiedad somática en comparación con aquellos jugadores que no están o no han estado en dicha condición, por lo cual, también es pertinente resaltar la naturaleza del fútbol, y tener en cuenta a futuro la intervención psicológica y entenderse como uno de los deportes de elevado contacto físico, y cuya taxonomía, según Riera (1985) obedece a un deporte de cooperación y oposición.

Es pertinente hacer una aproximación conceptual del origen de la palabra ansiedad, en este sentido Navarro et ál. (1995) explican el origen griego, cuya raíz significa "constreñir" y asociado al temor y a la pérdida, concepto estrechamente relacionado con la palabra alemana "angst" que era habitualmente utilizada por Freud, o la danesa "angst" usada por Kierkegaard. En el idioma inglés, "anxiety" sirve para designar el malestar interior, las preocupaciones, el temor, la angustia. Explicaciones que relacionan Nachón y Nascimbene (2001) al referirse a la opresión, sensación de estrechez, sofocación.

Para los teóricos de la psicología del deporte Weinberg y Gould (1996, 2010), ansiedad es un estado emocional negativo expresado con nerviosismo, preocupación, aprehensión, relacionado con el "arousal" del organismo. La clasificación aceptada en la literatura se describe por el componente de pensamiento, el cual se denomina ansiedad cognitiva, y el componente físico, para el cual se denomina ansiedad somática. El primero, es entendido como aquellos elementos plenamente psicológicos, manifestado en pensamientos, automensajes e imágenes; y en tanto la ansiedad somática se entiende desde el punto de vista de la actividad fisiológica o arousal, en la que se involucran reacciones del Sistema Nervioso Autónomo-SNA parasimpático, manifestándose como aumento de la frecuencia cardiaca, dilatación de la pupila, sudoración, y todo el sistema de alerta (Mannino y Robaza, 2004). Con respecto al segundo punto de vista, el incremento del arousal fisiológico (SNA) está asociado a sensaciones, sentimientos o síntomas, experimentados como amenazadores; ante dichas situaciones Benedito y Botella (1992) consideran que sólo son sensaciones y no necesariamente significan peligro, puesto que la ansiedad implica reacciones corporales normales.

Por otro lado, la ansiedad tiene dos características: una concebida como ansiedad rasgo y es definida como parte de la personalidad, una tendencia o disposición conductual que influye en su conducta y percibe una amplia gama de situaciones objetivamente no peligrosas como amenazadoras (Wienberg y Gould, 1996; Spielberger, Gorsuch, y Lushene, 1970), y otra conocida como ansiedad estado, la cual es entendida en palabras de Spielberger et ál. (1970) como una condición o estado emocional transitorio del deportista que es caracterizada por sentimientos de tensión y de aprensión subjetivos conscientemente percibidos con aumento de la actividad del sistema nervioso. Si bien es cierto que la ansiedad-estado es determinada por casos específicos, (como la competencia deportiva), es esperado que aquellos deportistas que puntúan alto en ansiedad rasgo, también puntúen altos niveles de ansiedad en dichas condiciones específicas (Landers & Boutcher, 1991).

Por lo cual, el ambiente del rendimiento deportivo exige altos logros, y ante esta dinámica, que no siempre es facilitadora para el deportista, se ejerce una presión desde diferentes escenarios hacia el deportista; entre ellos se destaca: el entrenador, los compañeros de equipo, el rival, la familia, los espectadores, el escenario físico (estadio), e inclusive, una presión consigo mismo ante la expectativa del desempeño deportivo (Valdés, 2002). Es importante recordar que en el deporte sobresalen tres periodos totalmente diferenciados y extensamente investigados, en los cuales se fundamenta la metodología y planificación del entrenamiento de alto rendimiento deportivo, y que las ciencias aplicadas los reconocen como los periodos de preparación, de competencia y de transición (Matveyev, 1977, Weineck, 2005; Bompa, 2000; Platonov, 1993). En el periodo de competencia es donde se demuestra la capacidad del deportista; su preparación gira en torno a este momento y él es observado por todo el mundo.

De este modo, el presente estudio se desarrolló en el periodo de competencia, durante el curso de la fase semifinal, y en concordancia con lo mencionado hasta ahora, el torneo no era ajeno a determinadas condiciones particulares dadas por las exigencias físicas y propiamente psicológicas. De manera más sucinta, Valdés (2002) aborda algunos aspectos que se dan en el periodo de competición; explica que en este periodo se pone a prueba el límite humano en condiciones extremas (sistema cardiovascular, sistema musculo-esquelético, sistema nervioso, etc.) al igual que la presión psicosocial frente a los compromisos asumidos.

En relación con lo descrito sobre la competencia, los niveles de ansiedad se disparan, dicha activación es necesaria para el deportista, pero es perjudicial en las relaciones de los extremos baja ansiedad, distinguida en algunos textos como apatía a la salida (Sánchez, 2002), o demasiada excitación o activación, es decir, altos niveles de ansiedad que pueden ser bloqueantes y confusos. En el 2007, Gálvez y Paredes precisaron que un nivel de ansiedad elevado respecto a la evaluación cognitiva que el deportista hace sobre su ambiente, puede estar determinada por el desprecio o rechazo que pudiese sufrir en un futuro el deportista, respecto a una acción de juego o un determinado partido.

Como resultado de lo anterior y de acuerdo con la disciplina deportiva objeto de estudio, se puede pensar que a tales características propias de la presión del rendimiento deportivo, se ha detectado un marcado interés por el estudio de la ansiedad en la fase de precompetencia y competencia (Navarro, Amar & González, 1995; Márquez, 2002; Abenza, Alarcón, Leite, Ureña & Piñar, 2009; Interdonato, Ramos de Oliveira, correa-Luiz & Greguol, 2010).

Ante una situación que el deportista considera amenazante o negativa se da la respuesta de ansiedad (Estrada & Pérez, 2008). En estudios pioneros se ha reconocido la relación entre los altos niveles de ansiedad rasgo y tendrán, a su vez, un mayor nivel de ansiedad estado (Spielberger (1966), Landers & Boutcher (1991)). La ansiedad está directamente relacionada con la salud física, el rendimiento motor, y el control físico del ambiente (Gutiérrez-calvo, Espino, Palenzuela y Jiménez-Sosa, 1997). Igualmente, la ansiedad se encuentra altamente relacionada con la actividad emocional, Adolphs, Damasio, Tranel y Damasio (1995, 1996) hallaron correlatos neurofisiológicos de manera experimental con la amígdala, estructura encargada de la activación del miedo; así mismo, Gálvez y Paredes (2007) precisan sobre la presencia del miedo y la implicación hacia el fracaso, miedo a no estar a la altura necesaria de la competición, es decir, el jugador posee un menosprecio hacia él mismo que genera un alto grado de ansiedad somática.

La literatura explica varios fenómenos en relación con las expectativas y la autoconfianza, lo cual es una forma de reinterpretar frente a la competencia. Se encontró que los atletas con puntuaciones más bajas en ansiedad somática y cognitiva y puntajes más altos en autoconfianza percibieron su ansiedad como más facilitadora de su rendimiento (Wiggins & Brustad, 1996). Por otro lado, la expectativa y la evaluación de la situación competitiva se ve influenciada por la ansiedad cognitiva (Jones y Swain, 1992) en la misma dirección el papel de la interpretación cognitiva que se hace de la situación de competencia; Estrada y Pérez (2008) describen que es uno de los factores más importantes que se da en la respuesta de ansiedad, como incremento en la percepción de amenaza; también, la retroalimentación de fracaso como el autodiálogo, (mensajes negativos) se asocia con la ansiedad (Conroy & Metzler, 2004).

Han et ál. (2006) realizaron un estudio correlacional entre temperamento y ansiedad en distintos deportes en corea del Sur, entre grupos poblacionales, con sujetos escolares deportistas y no deportistas, aplicando el STAI-KY versión coreana. La edad cronológica fue de 17,3 años en los deportes de conjunto. Los futbolistas obtuvieron un puntaje de ansiedad 44,0 con una desviación típica de 9,4. Los deportistas en general tuvieron en promedio 49,4 (s=13,4) frente a los no deportistas (41,8 s=7,2). En los deportes de equipo se encontró una ansiedad más baja que en los deportes de potencia (fuerza-velocidad), de resistencia aeróbica y de combate.

En deportes de conjunto o de cooperación como el baloncesto, Abenza, et ál. (2009) explican que la ansiedad-estado precompetitiva afecta negativamente al rendimiento de los jugadores, aumentando el número de errores y disminuyendo la eficacia. A mayor nivel competitivo del equipo rival, mayores valores de ansiedad estado precompetitiva. En ese mismo sentido, Gutiérrez (1997) plantea que la ansiedad tiene un efecto negativo ligero y selectivo sobre el rendimiento atlético en condiciones de estrés de competición, para lo cual se sugiere que el entrenamiento cumpla una función amortiguadora que permita reinterpretar los síntomas de ansiedad positivamente y utilizarlos de modo compensatorio. Arbinaga y Caracuel (2005) en un estudio de prueba de hipótesis, describen que un grupo de fisicoculturistas muestra una ansiedad cognitiva con valores similares a los de los futbolistas ante un partido considerado de baja trascendencia, y en la dimensión de ansiedad somática y autoconfianza se acercan a los valores obtenidos por los futbolistas ante un partido de alta trascendencia.

Según Interdonato et ál. (2010) en un estudio con deportistas juveniles (edad media 13,2 años), no se encontraron altos niveles de ansiedad en competencia, mientras que parece encontrarse algunas diferencias de los niveles de ansiedad entre los deportes de conjunto (entre ellos, el fútbol, baloncesto, voleibol) y entre deportes de modalidades individuales (natación, judo).

La investigación de la ansiedad en la psicología, el deporte está siendo objeto de estudio y gira en torno a otras variables psicológicas, (Cecchini, González, Carmona, y contreras, 2004; Díaz-Ramiro, Rubio, García y Luceño, 2008; Garcia-Mas et ál., 2011). Lo cual implica la integralidad de diversos elementos que juegan en el deportista, bien sea, de constructos psicológicos o en relación con características sociodemográficas, como se destaca en este estudio. También, se resalta que la tendencia del marco teórico en deportes colectivos (Díaz-Ramiro, 2008; Abenza, et ál., 2009; Interdonato et ál., 2010; López-Becerra, 2011; Garcia-Mas et ál., 2011) es evidente sobre estudios de deportes individuales (Cecchini, et ál., 2004; Arbinaga y Caracuel, 2005).

Es deseable alcanzar y mantener la ansiedad estado dentro de un rango ideal (un nivel medio o normal), ni más alto ni más bajo, pues eso afectaría el rendimiento negativamente, puesto que altos niveles de ansiedad pueden desencadenar efectos negativos. Por ejemplo, Landers y Boutcher (1991) precisan que en la competición deportiva se puede generar gran ansiedad y angustia, que a su vez afecta procesos fisiológicos y cognitivos de manera drástica que puede afectar la ejecución. De modo que la ansiedad cognitiva es una de las que más afecta Garcia-Mas, et ál (2011).

De acuerdo con lo anterior, los estudios sobre niveles de ansiedad estado en la competencia deportiva relacionados con variables sociodemográficas, son de escasa referencia teórica, además de la aplicación en la muestra trabajada de futbolistas juveniles colombianos en el momento competitivo, lo cual se presenta como la novedad del presente estudio. En consecuencia, el objetivo de este estudio fue evaluar la ansiedad estado en futbolistas juveniles colombianos en competencias, en relación con características demográficas y de rendimiento deportivo.


Método

Diseño

Estudio cuantitativo de corte transversal y alcance descriptivo y correlacional, en el cual se pretende identificar las características de ansiedad-estado en futbolistas juveniles, durante un momento competitivo, en función de variables deportivas (posición de juego, edad deportiva) y sociodemográficas (Hernández-Sampieri, Fernández & Baptista, 2010).


Población y muestra

Fue evaluado el total de futbolistas masculinos juveniles participantes en el campeonato Nacional Juvenil de Fútbol (n=93), fase semifinal, realizado en Manizales, caldas en agosto de 2009, por integrantes de cinco selecciones departamentales. Para el análisis por edad, los grupos etarios fueron integrados así: 13 a 16, 17 y 18 años, puesto que siendo la edad límite 18 años, los equipos generalmente prefieren llevar jugadores cerca del límite para no dar ventajas, por lo que los jugadores con edades cercanas al límite inferior de la categoría son muy pocos.


Instrumento

La ansiedad-estado fue evaluada con la prueba State-Trait Anxiety Inventory (STAI) diseñada por Spielberger, Gorsuch y Lushene (1970), (IDARE versión en castellano). Compuesto por dos escalas Estado y Rasgo. Para el caso de la población específica (hombres estudiantes de bachillerato y universitarios de primer grado) del presente estudio tuvo una confiabilidad de 0,83 y 0,86 respectivamente. Debido a que probablemente el STAI es un cuestionario inespecífico al contexto deportivo, datos proporcionados por González-Boto, Salguero, Tuero y Márquez (2009) permitieron confirmar, en parte, la validez del instrumento y la tendencia con escalas propiamente del ámbito del deporte. Aunque previamente Spielberger et ál. (1970) ya habían advertido la validez de la escala de Ansiedad-Estado a emplearse sobre una gama amplia de situaciones específicas.

El cuestionario de Ansiedad-Estado está compuesto por 20 reactivos de los cuales algunos se evalúan de forma indirecta (1, 2, 5, 8, 10, 11, 15, 16, 19 y 20), el resto son directos, puntuados con una escala Lickert, siendo 1 "No en lo absoluto", 2 "Un poco", 3 "Bastante" y 4 "Mucho". La puntuación directa o bruta fue transformada en una Escala normalizada de Puntuación T, en tres categorías: baja menos de 39,9, normal entre 40 y 59,9 y alta 60 o más.

Se incluyeron variables como edad cronológica, estrato socio-económico, lugar de nacimiento, posición de juego (guardameta, defensa, medio campista y delantero), edad deportiva y nivel de escolaridad.

Los datos fueron tabulados en una base de Excel Office 2007, donde se calcularon promedio y desviación típica; las diferencias entre medias fueron calculadas en Statgraphics v. 5,1.


Procedimiento

Inicialmente se abordó el cuerpo técnico de cada selección participante. Se acordaron lugar, día y hora para asistir a la aplicación del test, durante los siete días del evento. Siempre se contó con la participación de dos profesionales, a cuatro selecciones se les aplicó en el lugar de hospedaje, y a un solo equipo en el lugar de entrenamiento antes de su último partido. Uno de los equipos (Valle) fue evaluado cuando ya estaba prácticamente eliminado y otro (Tolima) cuando ya estaba prácticamente clasificado.

En cumplimiento de la Resolución N° 8430 de 1993, y previamente a la aplicación del instrumento, cada jugador firmó el consentimiento informado, donde se le garantizaba la confidencialidad de la información, la posibilidad de retirarse del estudio en cualquier momento y la garantía que los datos serían utilizados exclusivamente para el informe científico. También se tomaron como referente las disposiciones de la Ley 1090 (2006) del Ministerio de Protección Social, por la cual se reglamenta el ejercicio de la profesión de Psicología, se dicta el Código Deontológico y Bioético capítulo VII De la investigación científica, la propiedad intelectual y las publicaciones.


Resultados

Características sociodemográficas de la población evaluada

La muestra evaluada tuvo una edad promedio de 17,4 años (s=2,0), en cuanto a la escolaridad, 2 jugadores (2,1%) tienen primaria, 78 (83,9%) bachillerato y 13 (14,0%) educación superior incompleta. La procedencia por estrato socioeconómico fue de 34 (36,5%) proveniente de estratos 1-2; 44 (47,3%) de estratos 3-4 y 15 (16,1%) de estratos 5-6, La edad deportiva media fue de 7,69 años (s=1,88), Según el lugar de nacimiento, 29 (31,2%) nacieron en provincia y 64 (68,8%) en ciudades capitales de departamento.


Ansiedad estado

El puntaje general de la ansiedad-estado mostró diferencias en función de la posición de juego, edad deportiva, equipo (selección departamental), edad cronológica, escolaridad, estrato socioeconómico y lugar de nacimiento (capital o provincia).

En cuanto a la ansiedad por posición de juego, (Tabla 1) se observó que todos los puntajes obtenidos por las diferentes posiciones de juego se encuentran dentro del rango de normalidad, los defensas presentan una media ligeramente superior, sin embargo, fue el grupo más heterogéneo, lo cual señala que algunos defensores manejaron valores relativamente bajos.

Respecto a la ansiedad por edad cronológica (Tabla 2), no se encontró diferencia significativa por grupo etario, si bien en los de 18 años se apreció mayor heterogeneidad. La delegación de Boyacá tuvo el mayor número de jugadores de la edad más baja, mientras Valle y Bogotá son los que tienen más jugadores de mayor edad. Conocidos los resultados finales de la competencia, el equipo más joven (Boyacá) clasificó último, mientras Bogotá y Valle, primero y penúltimo, respectivamente, tienen la mayoría de jugadores en el límite de la edad. En los tres grupos etarios se observó una distribución de la ansiedad cercana a la normal, si bien en los de 13-16 años no hay sujetos con los niveles altos, categoría que debería ir aumentando con la edad, en la medida en que la aspiración competitiva se vuelve más importante (pasar al profesionalismo).

En función de la posición de juego, y agrupadas las calificaciones en las categorías Baja, Normal y Alta, se observó mayor homogeneidad en los arqueros y menor en los defensas, quienes tuvieron valores altos en los puntajes extremos. Los delanteros se encontraron en su mayoría (88,8%) en las dos categorías centrales.

Analizando por delegaciones, y siendo deseables valores normales en ansiedad-estado en competencia, se observó que el equipo del Valle del Cauca (no clasificado a las finales) obtuvo una puntuación normal, cerca al nivel alto, siendo la delegación con mayor puntaje de ansiedad-estado ante la competencia, en tanto que equipos como Bogotá, Tolima y caldas, que estuvieron en categoría normal, y con puntajes más bajos en comparación al Valle del Cauca, fueron los tres equipos que clasificaron a la fase final.

Para analizar, por estrato socioeconómico, estos fueron agrupados en tres categorías 1-2 (Bajo), 3-4 (Medio) y 5-6 (Alto). El mayor número de evaluados estuvo en la segunda categoría. Los estratos socioeconómicos bajos presentan una mayor proporción (26,3%) de sujetos en las categorías de ansiedad bajas que los demás estratos, mientras los estratos socioeconómicos altos lo hacen en las categorías de ansiedad altas (20,0%). Se encontró diferencia significativa (P<0,05) en la ansiedad entre los estratos 3-4 y 5-6, no así, entre los otros grupos, es decir, que la ansiedad estado en los jugadores de estratos más altos fue significativamente mayor.

La variable escolaridad fue agrupada en primaria, secundaria o superior. Los dos jugadores con estudios de primaria, si bien juegan en Bogotá y Boyacá, proceden del Chocó y La Guajira. No se encontraron diferencias significativas (P<0,05) en los puntajes de la ansiedad estado en función del nivel educativo. Si bien entre los estudiantes de educación superior (14% de la muestra), hay un alto porcentaje de jugadores con puntuaciones de ansiedad muy bajos, lo cual puede deberse a que han optado por la vía académica para su futuro.

De acuerdo con el lugar de nacimiento, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p<0,05). La distribución de la población evaluada en las categorías de ansiedad tuvo un comportamiento cercano a la normalidad en función del lugar de procedencia.

La edad deportiva refleja la experiencia deportiva específica, por tanto, el efecto del entrenamiento y en general de la preparación sobre los diferentes factores del rendimiento, incluido el manejo de la ansiedad. La edad deportiva media para todo el grupo fue de 7,59 años (s=2,07; mínima 2 años, máxima 9 años). El grupo fue dividido entre los que tenían menos experiencia -grupo 1- (media 5,08 años, s=1,62) y los de mayor experiencia -grupo 2-(media de 8,70 años, s= 0,46). La ansiedad de los dos grupos se clasificó dentro del rango de normalidad (grupo 1 media 45,7, s= 9,88 y grupo 2 media 50,72, s=10,35). La diferencia entre los dos grupos fue estadísticamente significativa (P=0,039), es decir, a mayor experiencia deportiva menor nivel de la ansiedad en competencia.


Discusión

Rivera-Cisneros et. ál., 2006 en un estudio en León (México) con deportistas juveniles en el período precompetitivo en las Olimpíadas Nacionales, hallaron una ansiedad estado en deportes como boxeo de 50,0, Taekwondo de 50,7, atletismo 54,0 y halterofilia 55,4. Así mismo precisan que la edad no influye en la ansiedad rasgo ni estado. También, el mismo estudio indica que existen rasgos de ansiedad en deportistas adolescentes que practican actividades individuales y que los valores de ansiedad estado se intensifican al acercarse una competencia de importancia. Frente a estos hallazgos, los futbolistas juveniles colombianos con una puntuación media de 49,6 se encuentran por debajo, lo cual señala un nivel adecuado, sin olvidar que la tendencia en deportes de conjunto es inferior.

Kaplan, Taskin, Altin y Erkmen (2008) examinaron la ansiedad estado en 22 futbolistas universitarios de Turquía, con edad media de 22,5 años y edad deportiva de 10,8 años, a lo largo de un campeonato nacional universitario, mediante la escala STAI, antes y después de cada partido, encontrando que los resultados de cada competencia y el desarrollo del campeonato afectan la ansiedad estado. El promedio de la ansiedad previa a los partidos fue de 31,32 y después de los mismos de 34,51. Frente a este estudio, se observó que la selección Valle presentó una ansiedad alta (51,4) consecuencia del rendimiento hasta ese momento, cuando quedó eliminada. La media de los jugadores colombianos fue mucho más alta, si bien hay que anotar que son más jóvenes y con menos edad deportiva (7,69 años frente a los turcos con 10,8 años), la cual supuestamente debe permitir un control progresivo de la ansiedad competitiva.

Se observó que la delegación con mayor número de jugadores en el rango de la normalidad fue Bogotá, ganadora del certamen. El segundo en normalidad (Boyacá) es un equipo con un promedio de edad inferior, enfocado en otra competencia más importante para ellos. Los clasificados segundo y tercero mostraron altas cifras de normalidad, mientras el 52,5% de los jugadores de la selección de Valle, (eliminada), presentaron un nivel demasiado alto de ansiedad estado, lo cual señala que un manejo inadecuado de la ansiedad puede estar asociado con el rendimiento en la competencia, tal como lo concluyeron Abenza et ál. (2009) quienes observaron una afectación mutua entre la ansiedad-estado y el rendimiento, en relación con la clasificación y el orden de la clasificación a la siguiente ronda (fase final), es decir, la ansiedad afecta el rendimiento y el rendimiento (resultados previos) afecta la ansiedad estado, por ejemplo, la dificultad del partido siguiente, el resultado de cada juego y el desarrollo general del torneo (cupos para avanzar a la siguiente fase) se traducen en cambios en las modificaciones de la ansiedad-estado.

Es probable que por el aumento del nivel de aspiración deportiva (pasar al profesionalismo), la ansiedad aumente con la edad, en los más jóvenes se observó la mayor concentración de jugadores en la categoría normal.

Frente a Han et ál. (2006), los jugadores colombianos evaluados en el presente estudio, con una edad media de 17,4 años alcanzaron una puntuación de 49,6, lo cual frente al rango adecuado (entre 40 y 59) señala que los jugadores colombianos están más cerca de la media que los coreanos y con una ansiedad más marcada que los deportistas de conjunto coreanos.

En relación con los hallazgos de Díaz-Ramiro et. ál. (2008), en jugadoras de Hockey de selección nacional española, con edad media de (24,05 años ±3,9), quienes reportan puntuaciones de ansiedad estado entre 8 y 21 (media 13,7±3,92) con ansiedad-estado entre 7 y 23 puntos (media 15,12±4,66), y en las deportistas de más alto rendimiento media de 14,0 y las de menor rendimiento media de 16,25, frente a ellas, los deportistas evaluados alcanzaron resultados muy diferentes, dentro del rango medio de normal, mientras las jugadoras españolas se encontraron en la categoría de ansiedad estado baja.

Como conclusión, se encontró que los defensas tienen un mayor nivel de ansiedad estado que los demás jugadores. Los arqueros, de quienes se supone deberían mostrar los valores más altos de ansiedad, dada su responsabilidad crítica, obtuvieron el segundo promedio por posición de juego, con una variabilidad relativamente baja.

No fueron encontradas diferencias estadísticamente significativas (P<0.05) en función de grupo etario, estrato socioeconómico, ni lugar de nacimiento (capitales versus provincia). En cuanto al nivel de escolaridad se observó que quienes están cursando universidad muestran menores niveles de ansiedad. En cuanto a la edad deportiva, la diferencia entre los dos grupos fue estadísticamente significativa (P=0,039), señalando que quienes tienen mayor tiempo de preparación alcanzan menores puntuaciones en la prueba.


Limitaciones y recomendaciones del estudio

El presente estudio tiene algunas limitaciones que se enumeran, primero, realizar un análisis estadístico más exhaustivo desde un análisis multivariado; segundo, aunque se destacan las relaciones de algunas variables de orden sociodemográfico, se recomienda el estudio de aspectos como la condición de titular y suplente; tercero, comparar en relación con la preparación deportiva (periodo de preparación, competencia y transitorio) (Platonov, 1993; Bompa, 2000; Weineck, 2005); cuarto, relacionar la variable de ansiedad con otros constructos psicológicos que caractericen la población de deportistas colombianas, y por último, ampliar el espectro poblacional en otras disciplinas deportivas y en otros niveles como el semiprofesional y profesional.



Referencias

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** Correspondencia: Haney Aguirre Loaiza, Universidad de Manizales. Manizales, Colombia. Correo electrónico: haney34@hotmail.com. Santiago Ramos Bermúdez. Universidad de Caldas. Correo electrónico: santiago.ramos@ucaldas.edu.co. Dirección postal: calle 67 Nro. 25-91 piso 3, Edificio Terranova, Manizales, Colombia.

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